25 junio 2008

Reloj de lo más curioso que se asemeja a los antiguos teléfonos. Además te dice la hora. Marca el 117 y una voz te dirá que hora del día es.
Encuéntralo en esta dirección:
http://www.audiocubes.com/product_info.php?products_id=2456

Aunque es utilizada por muchas mujeres, nunca está demás saber realmente cual es la mejor cera y sus beneficios.
Hoy te presentamos este artículo para saber cual cera es para ti y sus beneficios.
La cera templada es un sistema de rollón que se extiende en forma de una finísima capa que se retira, después, por medio de unas bandas en las que la sustancia queda adherida.
Su mayor ventaja es que puede ser usada por aquellas mujeres que tengan problemas circulatorios sin ningún tipo de inconvenientes.
La cera fría también puede ser utilizada por casi todas las mujeres; se aplica con una espátula y luego se retira con una banda de celofán (algunas se retiran con la misma espátula con la que se aplica). A diferencia de la cera caliente, se va depilando por pequeñas zonas para que no se corte el vello.
También existen las bandas de celofán que ya vienen impregnadas en cera, listas para ser usadas.
En lo que a colores se refiere, la cera negra está hecha sobre la base de productos químicos, la marrón clarito es más natural y está elaborada a base de sustancias vegetales, y la cera verde tiene un punto más bajo de fusión y es recomendada especialmente para zonas sensibles como la ingle, las axilas y el rostro.
La cera rosa y azul, cuya base es el azuleno, un producto suave y descongestivo, es ideal para pieles delicadas y alérgicas.
Se llama "cerazul" y por sus características normaliza alteraciones pilosas, como el vello abundante y los pelos encarnados.

La ginecóloga Oriana Carrasco entrega una serie de recomendaciones prácticas para mantener una actitud positiva y activa hacia el sexo a lo largo de toda la vida y evitar problemas como la pérdida de deseo.
El tratamiento para solucionar la falta de deseo sexual debe ser siempre integral.
Tal como lo explica la Dra. Oriana Carrasco, en primer lugar hay que analizar la parte urológica y ginecológica para descartar cualquier alteración física.
“Dependiendo de la edad de la persona, será necesario o no, hacer una valoración geriátrica con el fin de ver que otras patologías pueden estar influyendo en la parte orgánica del sexo, además de comprobar qué fármacos se están tomando que pueden alterar el deseo sexual y no menos importante, se debe estudiar la esfera psicosocial con un psicólogo”, indica la especialista.
Por ello, indica la ginecóloga, el principal consejo es perder el miedo a hablar del tema y acudir al médico cuando se detecte este problema. “Por eso siempre el profesional debería preguntar sobre las relaciones sexuales, para facilitar que se hable del tema, ya que lo que se conoce son sólo los factores o variables colaterales y son por lo general, la punta del iceberg, ya que hay muchos más casos de pérdida de deseo sexual de lo que se piensa", aclara.
Causas y tratamientos
Según explica la Dra. Carrasco, los casos de alteraciones urológicas en el hombre suelen deberse a problemas de flujo a nivel perineal. En estos casos el tratamiento puede ser de varios tipos: desde prótesis, fármacos que se administran directamente en el pene, o el viagra, que favorece la vasodilatación perineal y con ello el flujo de sangre. Sin embargo, este medicamento no actúa sobre el deseo, por lo que el tratamiento “debe ser integral y acompañarse de otras terapias”, indica.
La profesional agrega que para las mujeres existen tratamientos locales hormonales para usar durante el acto sexual, como pomadas, lubricantes vaginales (mejor los solubles en agua), óvulos de progesterona, etc.
“Los parches de estrógeno son otra posibilidad para tratar la falta de lubricación o la atrofia vaginal. Si el deseo está disminuido por déficit hormonal, está demostrada la eficacia de la tibolona, un fármaco muy utilizado durante la menopausia y que contribuye al bienestar general de la mujer”, recomienda.
La ginecóloga señala que se debe evaluar cuidadosamente si la medicación que toma el paciente para tratar otras enfermedades afecta al deseo sexual y provoca una disminución de la libido. “Así, los fármacos para la hipertensión, los bronquios o alteraciones del ritmo, además de los antidepresivos, pueden dificultar la erección, aunque estos últimos, como en el caso de la depresión, ayuda a que el aspecto psicológico genere una línea base para que, apoyado de una psicoterapia, vuelvan los deseos sexuales”, explica.
La importancia de una terapia
En cuanto a la parte psicosocial, si el paciente sufre una depresión, alteraciones emocionales u otro tipo de problemas psicológicos, la Dra. Carrasco aconseja recurrir a la psicoterapia.
“Cuando existen conflictos de pareja o familiares se recomienda la terapia de pareja o familiar, que suelen ser muy efectivas. A las terapias de pareja deben acudir siempre los dos, porque muchas veces se tiende a pensar que el problema lo tiene sólo uno, pero las dificultades sexuales se producen casi siempre en relación a otra persona", aclara.
Explica que la terapia comienza con una labor diagnóstica donde se intenta ver cuáles son las causas de la pérdida de deseo: estrés post traumático ante un cuadro de duelo, o de infidelidad, falta de comunicación, pérdida de la magia y proyecto de pareja, consecuencia de una experiencia traumática, dificultades de convivencia, un equivocado reparto de poderes y roles en la pareja, etc.
Una vez realizado el diagnóstico y ya en manos de un profesional, se requiere un gran esfuerzo y confianza por parte de los afectados, porque es un proceso complejo. "Se soluciona con tiempo pero se tiene éxito casi siempre, ya que al mejorarse los problemas de pareja, el deseo apagado desaparece", afirma.
Recomendaciones prácticas
La ginecóloga entrega algunas recomendaciones prácticas para mantener una actitud positiva y activa hacia el sexo a lo largo de toda la vida y evitar problemas como la pérdida de deseo:
- Mantener regularmente relaciones sexuales.
- No esconderse ante los primeros problemas o dificultades.
- Afrontar los problemas sexuales sin dramatizar y hablando claro de acuerdo al conocimiento que posee de su pareja.
- No idealizar el placer masculino: a veces se tiende a creer que ellos son los únicos que disfrutan en la intimidad, pero también tienen sus preocupaciones.
- Aceptar que el otro es diferente y que nos tenemos que acoplarnos. Hacer pactos o negociaciones con la pareja, porque hombres y mujeres pueden desear cosas diferentes en torno al sexo.
- Preguntarse muy a menudo, y sobre todo en momentos de crisis, si se tiene una actividad sexual satisfactoria y cómo va evolucionando, qué cambios hay en la vida sexual y cómo estos nos afectan.
- Mejorar la comunicación de pareja: hablar sobre posibles cambios acerca del acto sexual, modificar rutinas y horarios.
- Acabar con los tabúes sobre la edad y el sexo.
- Ampliar y reforzar la educación sexual.
- Incluir una actitud lúdica y sana.
- Ante cualquier problema acudir a los profesionales y perder el miedo a consultar